IMG-BLOG

Jugando al descarte

Marisa Morell | 05 de Noviembre de 2020 |

Me parece que fue ayer cuando escribía sobre las fiestas navideñas, las comidas, las cenas, los regalos… y después de recorrer diez meses, muy intensos y complicados de este año 2020, que difícilmente olvidaremos, la Navidad se acerca.

La pandemia nos ha obligado a cambiar muchos hábitos, entre ellos la forma de relacionarnos, lo cual, sin duda, junto con las graves consecuencias de la enfermedad, tanto a nivel sanitario como económico, son los aspectos más negativos de la actual situación.

Todo ello hace que la Navidad se presente llena de incertidumbres, sobre todo, al pensar en esos días clave en los que las familias se reúnen alrededor de la mesa.

Sin ánimo de ser pesimista, simplemente, aplicando el sentido común, que debería ser el más común de los sentidos, a la vista de cómo evoluciona la enfermedad, la transmisión del virus, que con el frío se empodera, aún más, es posible que tengamos que reconsiderar la forma de celebrarlas.

Sin embargo, no nos podemos olvidar del componente mágico de estas fiestas.

Sé, de muy buena tinta, que tanto Papa Noel como los Reyes Magos van a hacer lo posible y lo imposible para traer, especialmente, a los niños sus regalos. Protegidos con mascarillas mágicas harán su trabajo cumpliendo con todas las medidas de seguridad.

Antes de que los peques de la casa empiecen a pensar en lo que les gustaría que les trajeran, quería proponeros a los padres que juguéis con vuestros hijos al descarte.

El pasado mes de Octubre escribí un post que titulé “Educar en el orden”, en el que abogaba por inculcar en los niños, desde muy pequeños, hábitos y rutinas de orden.

Al igual que es importante que se acostumbren a recoger los juguetes o a guardar su ropa, también lo es enseñarles que todo aquello que ha dejado de ser útil debemos dejarlo ir.

Haciéndoles ver que, de esa manera, le damos la posibilidad a otro niño de poder disfrutarlo, que si no funciona o no está, por el motivo que sea, en condiciones de uso, se debe tirar y que ganaremos un espacio que puede servir para acomodar mejor lo que tiene o lo que pueda venir.

Me parece que éste es un buen momento, antes de escribir la carta a Papa Noel o a los Reyes Magos, para acometer la operación descarte.

Las reglas del juego son muy sencillas.

Los participantes serán el o los propietarios de los juguetes acompañados de papá o mamá o ambos.

El juego consiste en sacar todos los juguetes, ponerlos sobre la alfombra del dormitorio o en el salón e ir analizando uno a uno. Si jugamos mucho, poco o nada con él, si está roto o en buenas condiciones, si ya no es adecuado a la edad del peque…

No están permitidas las mentirijillas. Cuando el peque tenga dudas papá o mamá, aportando criterios objetivos, intentarán ayudarle en su decisión.

Iremos apartando todo aquello que se va a donar o a tirar y se colocarán, de nuevo, los juguetes que se han salvado.

Plantearlo como un juego en el que el niño tiene un protagonismo, una responsabilidad de decidir y el compromiso de ser honesto creo que es un buen ejercicio para evitar que se convierta en un adulto acumulador y esclavo de los apegos sin sentido.